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Cuevas cántabras: Secretas entrañas terrestres

Madrid.- Nueve cuevas situadas en Cantabria se han unido este año a Altamira y a otras ocho más de Asturias y País Vasco para constituir el mayor Patrimonio de la Humanidad de arte prehistórico reconocido por la Unesco. Pero, con ser importantes la cifra y la categoría, representan apenas una mínima parte del tesoro subterráneo que atesora Cantabria en sus más de 6.500 cuevas. En ellas, encontramos las primeras muestras del arte y la espiritualidad humana.

Tras la estela de Altamira

Este trascendental reconocimiento se produce 23 años después de que la cueva de Altamira fuese incluida en esta prestigiosa lista, como obra maestra del arte universal de todos los tiempos. El descubrimiento de las pinturas de esta famosa cueva en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola significó la salida a la luz del arte rupestre paleolítico y de su manifestación más espectacular. Bisontes, caballos, ciervos, manos y misteriosos signos, pintados y grabados, son la expresión de los habitantes de la cueva hace 15.000 años durante el Paleolítico Superior. Su perfección y la calidad de los dibujos y colores ha hecho que sea llamada “Capilla Sixtina del Arte Cuaternario”.Desde 2001, junto a la cueva se levanta el Museo nacional y centro de investigación de Altamira, obra del arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Cada año la visitan 250.000 personas. El acceso a la cueva original está cerrado para estudiar su conservación.

La peculiar orografía de Cantabria, repleta de cavernas, su proximidad al mar, su abundante caza y un clima relativamente agradable en aquellos tiempos propició el asentamiento hace miles de años de hombres primitivos que expresaron su arte representado figuras de animales y hombres con una técnica y coloridos extraordinarios no sólo en Altamira, sino en otras tantas cuevas.

Las cavidades que ahora han sido catalogadas como Patrimonio de la Humanidad son la de Chufín, Hornos de la Peña, Las Monedas, El Castillo, Las Chimeneas, La Pasiega, El Pendo, Covalanas y La Garma. A ellas se unen Peña de Candamo, Tito Bustillo, Covaciella, Llonín y El Pindal, en Asturias y Santimamiñe, Altxerri y Ekain, en el País Vasco.

En un paraje singular del Valle del Nansa, en un acantilado del embalse de la Palombera, se abre la cueva de Chufín. Tiene ésta una boca amplia y un vestíbulo espacioso que da paso a una galería ancha y baja. En el fondo de la cueva hay una sala amplia con nuevas pinturas de trazo profundo donde se forma un curioso lago interior.

En la localidad de San Felices de Buelna se encuentra la cueva de Horno de la Peña. Las primeras figuras que se encuentran durante la visita es un caballo. Pocos son los vestigios que se conservan en esta parte de la cueva ya que debido a la insolación y las condiciones climáticas éstos han ido desapareciendo a lo largo de los años. Sin embargo, en el interior de la cueva, se encuentran varios motivos artísticos que conforman uno de los conjuntos de grabados más completos de la región.

El conjunto de cuevas de Monte Castillo, junto a Puente Viesgo, constituye uno de los referentes más significativos de la riqueza arqueológica de Cantabria y es, junto a Altamira, uno de los yacimientos prehistóricos más conocidos a nivel mundial, dada su importancia científica y artística. Además de la cueva El Castillo, el conjunto arqueológico cuenta con otras tres cavidades de gran valor que también han sido declaradas como Patrimonio de la Humanidad en esta convocatoria. Éstas son las cuevas de Las Monedas, La Pasiega y Las Chimeneas.

El interior de la cueva de El Castillo contiene hasta 275 figuras, todas ellas correspondientes a los albores de la presencia del homo sapiens en Europa. Representan un paseo subterráneo por los orígenes del pensamiento simbólico, la mente abstracta y la expresión artística. Caballos, bisontes, ciervas, uros, ciervos, cabras, un mamut... forman el elenco figurativo animal, un bestiario variado que representa una parte de los animales que cohabitaron con el hombre. Las referencias a la figura humana son numerosas pero abreviadas, expresadas mediante la mano, un motivo especial en esta cueva debido a su elevado número, con más de 50.

La cueva de la Pasiega, situada a escasa distancia, contiene una importante acumulación de animales pintados y signos, realizados en varias técnicas y estilos. Las Chimeneas, perteneciente al mismo grupo, alberga pinturas en negro y grabados en arcilla. Muchas de ellas representan animales con un estilo muy expresivo. Las Monedas, la cuarta cueva situada en el monte Castillo, es la más espectacular por las formaciones geológicas y el colorido natural de sus cascadas estalactíticas.

La Cueva de El Pendo (Escobedo de Camargo) fue descubierta en 1878 (un año antes que Altamira) por Marcelino Sanz de Sautuola y desde entonces hasta nuestros días esta cavidad ha sido fuente constante de información y una joya única para investigadores y estudiosos. Cuenta con una especial formación geológica y registros humanos de hace más de 80.000 años. En 1997 fue descubierto el “friso de las pinturas”, un gran panel de 25 metros de longitud, con 16 representaciones de animales, además de algunos signos, a los que se atribuye una antigüedad de alrededor de 20.000 años atrás.

Una maravilla geológica

El monte de La Garma en la localidad de Omoño, en Ribamontán al Monte, guarda en su interior uno de los conjuntos prehistóricos más importantes del Paleolítico. Se trata de uno de los yacimientos más complejos y más curiosos de Cantabria ya que en su interior se han hallado, incluso, varias inhumaciones de la época medieval, así como grabados y pinturas del magdaleniense. Este patrimonio, dada su complejidad y el gran número de yacimientos que se han encontrado, se encuentra en proceso de catalogación y documentación.

La cueva de Las Covalanas está localizada a escasos kilómetros de Ramales de la Victoria. En una zona profunda encontramos una galería en la que se localiza el conjunto de representaciones más numeroso de la cueva, con 22 figuras de las cuales 18 son ciervas, animal característico de las cuevas decoradas de Cantabria, un caballo, un reno (animal escasamente representado en la región cántabra), un uro y un animal difícil de identificar. Dispersos por toda la cueva existen trazos negros y en la zona terminal se ven algunos restos de pintura roja indescifrables (info: tel.:               942 59 84 25       , www.culturadecantabria.com, reservascuevas@culturadecantabria.es)

Como se ve, muchas de estas cuevas cántabras, abiertas gracias a la acción insistente de las aguas subterráneas sobre la roca caliza, fueron hogar y santuario de las personas que poblaban las montañas del Cantábrico hace miles de años. Pero también muchas de estas cuevas permanecieron durante milenios ocultas a los ojos de los hombres, pero no a la acción de la naturaleza.

Buen ejemplo de ello son los más de 30 kilómetros de galerías que componen la Cueva del Soplao que, si bien fueron utilizados en tiempos recientes por los hombres para extraer su mineral, constituyendo también un excepcional patrimonio de arqueología minera, destacan sobre todo por su peculiar interés geológico. Las sensacionales formaciones que la cavidad alberga en su interior dan lugar a todo un juego de claroscuros, sensaciones, colores y formas que desafían las leyes de la lógica.

En El Soplao hay cientos de estalactitas y estalagmitas, columnas y banderas de piedra, pero destacan especialmente los elementos con formas excéntricas o helictítas, que crecen componiendo todo tipo de círculos, espirales, tirabuzones, etc. incluso sin tener en cuenta la gravedad. La calidad, blancura y sobre todo la abundancia de sus formaciones en aragonito y calcita la convierten en una cavidad única que tendrá que ser igualmente declara Patrimonio de la Humanidad más pronto que tarde.

El Soplao es una cueva única e irrepetible, una referencia para la espeleología mundial, de la misma manera que Altamira lo es para el arte prehistórico. Su interior constituye una maravilla geológica y espeleológica a nivel internacional. Adentrarse en este universo interior no fue tarea fácil y, precisamente por ello, sus encantos han permanecido ocultos en el tiempo para la mayoría.

La cueva tiene verdadera significación universal, pues al alto valor medioambiental que posee hay que añadirle sobre todo su altísimo valor estético, representado por la abundante y compleja diversidad de formaciones excéntricas que atesora, sin parangón en el mundo subterráneo. Dentro de este apartado hay que destacar el “falso suelo”, una zona considerada por todos los espeleólogos como la “Capilla Sixtina” del mundo subterráneo, por su grandiosidad, disposición y conservación.

Junto a las excéntricas conviven en perfecta armonía, un particular universo de formaciones verticales (estalactitas y estalagmitas) y coladas de múltiples colores. Son también destacables las pisolitas, más conocidas como perlas de las cavernas. Estas curiosas formaciones deben su nombre a su similitud con las perlas de las ostras. Están producidas por el depósito de finas capas de calcita alrededor de un núcleo constituido por cualquier materia (partícula de cuarzo, calcita, bolita de arcilla o incluso hueso). Por lo general son esféricas, lisas y con apariencia de porcelana, tan perfectas como la de las ostras. En la cavidad se presentan como “mantos” cubriendo una superficie de varios metros, o a modo de nidos, pero nunca aisladas.

El recorrido turístico de la cueva, o “de pasarela” es de unos 1.200 metros, puede hacerse incluso de silla de ruedas y hasta la cueva se accede en una réplica de tren minero. Hay otro tramo abierto al público con el nombre de Turismo-aventura en el que los visitantes podrán recorrer hasta 3 kilómetros dentro de la cueva, cuya longitud total es de 14 kilómetros. La visita requiere una indumentaria especial, caso con luz y botas de agua (info: tel.: 902 82 02 82 y www.elsoplao.es).La estela de altamira

Arriba, dos imágenes del interior de la cueva de Chufin. La cueva original está cerrada al público desde el año 2001. A escasos 150 metros de ella, el arquitecto Juan Navarro Baldeweg proyectó la llamada neocueva con los mismo pigmentos de las originales y que recibe 250000 visitas.

Enrique Sancho




Fuente: Gaceta.es



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