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Asaltan la Cova del Parpalló de Gandía

La Cova del Parpalló, la gruta que cobija el arte rupestre más valioso de la Comunitat, ha sufrido este fin de semana un ataque que podría haber tenido consecuencias dramáticas, en lo que a conservación de patrimonio se refiere. Un grupo desconocido ha forzado las dos puertas que guardan este abrigo rupestre de Gandia, sin mayor objetivo que el simple hecho de entrar y divertirse rompiendo parte del material que se guarda en el interior para los trabajos de limpieza.

Afortunadamente, los daños son mínimos en comparación de lo que podría haber sucedido. Las pinturas y grabados paleolíticos hallados en las paredes del gruta de 20.000 años de antigüedad están intactos, pese a que los expoliadores picaron la piedra, incluso en zonas muy cercanas a los dibujos.

La peor parte se la han llevado las dos verjas de hierro, que a las pocas horas del suceso fueron reforzadas provisionalmente y ayer reparadas por completo. El enorme andamio que se guarda en el interior para los futuros trabajos arqueológicos también se ha visto dañado.

Probablemente, estos malhechores emplearon una palanca de hierro para forzar las puertas. Una vez dentro, "dieron unas cuantas patadas y cortaron varios pedazos de cuerda", explicó el arqueólogo municipal, Joan Cardona. El resultado, barrotes doblados que habrá que sustituir, algo de material desaparecido y una pequeña parte del andamio afectada.

El catedrático de Prehistoria de la Universitat de València, Valentín Villaverde, dio el aviso de lo ocurrido. El viernes por la tarde, sobre las 19 horas, pasó por la cueva y observó que la puerta de abajo estaba abierta. Inmediatamente, alertó a Cardona y a la Policía Local.

El sábado a primera hora, un grupo de técnicos municipales se desplazaron hasta la gruta para comprobar los daños y estuvieron durante toda la mañana inspeccionando la zona y reforzaron las cerraduras con cadenas y candados. Desde ayer mismo, todos se han puesto ya manos a la obra para rematar los trabajos y garantizar así la seguridad de una de las cuevas referentes en toda Europa dentro del campo del arte rupestre.

Resulta muy complicado averiguar quién está detrás de las acciones vandálicas que se producen últimamente en yacimientos de la Safor. Todo apunta a que siempre son las mismas personas, que conocen la zona y el momento en el que debe actuar.


Consecuencias legales
"Por los alrededores del yacimiento prehistórico pasan muchos excursionistas, los trabajadores del Ayuntamiento de Gandia que arreglan los accesos suben continuamente y la guardia rural pasa mucho por allí. Cualquiera que notara algo raro avisaría enseguida a la Policía. Pero a esta gente nunca la pillamos", relataba Joan Cardona.

La ley establece penas importantes para cualquier delito en contra del patrimonio. Si las autoridades detuvieran a alguna persona que ha agredido de alguna manera ese patrimonio, por el mero hecho de ser un yacimiento, el delito lo regula directamente el Código Penal.

Es posible aplicar sanciones económicas elevadas, que pueden llegar a los cientos de miles de euros o incluso el ingreso en prisión. Si además ese espacio está protegido con alguna declaración, como por ejemplo Bien de Interés Cultural (BIC) o Patrimonio Mundial -como es el caso del Parpalló-, las penas son mucho más elevadas.

La Cova del Parpalló se emplaza en la ladera meridional del Mondúver, en el término municipal de Gandia, y es conocida como yacimiento arqueológico desde el año 1870, gracias a los trabajos de Vilanova y Piera.

A principios de los años 30, las excavaciones llevadas a cabo por la Diputación de Valencia demostraron la existencia de un potente yacimiento perteneciente al Paleolítico, el más importante de la Península Ibérica. Su relevancia radica en su extensa secuencia cronológica, que incluye niveles que van del 26.000 al 12.000 antes de Cristo.

Lo más destacable de este yacimiento son las más de 6.000 plaquetas decoradas que se recuperaron, con representaciones de animales y signos, en lo que constituye la colección de arte mueble paleolítico sobre roca más importante de Europa. En 2001 se descubrieron de forma casual unos grabados sobre una superficie rocosa que había permanecido cubierta por sedimentación arqueológica hasta 1929.



Fuente: Las Provincias



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