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Condenan a año y medio a dos hombres que expoliaron un yacimiento de arte paleolítico

El Juzgado de lo Penal número 2 de Santander ha condenado a un año y medio de cárcel y 3.840 euros de multa por un delito de daños al patrimonio histórico a dos hombres que expoliaron en 2006 el yacimiento paleolítico de la cueva de Cobrante, en la localidad de San Miguel de Aras (Cantabria).

La sentencia declara probado que Diego G-C.D. y Santiago B.H. saltaron al menos dos veces la verja que protege la entrada de la cueva y se dedicaron a rebuscar en los sondeos realizados por los responsables de las excavaciones y a extraer piezas sin ninguna técnica ni cuidado, arruinando la estratigrafía del yacimiento.

En su última incursión, el 9 de abril de 2006, fueron sorprendidos por los responsables de la cueva, cuando ya tenían dispuestas dos bolsas con 75 piezas 'perfectamente clasificadas'.

La cueva de Cobrante alberga un yacimiento arqueológico que contiene restos de varios períodos, desde el Paleolítico hasta la Edad Media. Debido a la importancia de esos restos arqueológicos y a sus muestras de arte rupestre paleolítico, en 1985 fue declarada Bien de Interés Histórico Artístico Nacional.

Durante el juicio, los acusados alegaron en su defensa que no tenían intención de causar daño alguno al patrimonio, que desconocían que en la cueva hubiera un yacimiento arqueológico y que, en cualquier caso, los objetos que extrajeron carecían de valor o importancia. Según su versión, sólo estaban buscando fósiles.

Sin embargo, el juez considera más creíble el planteamiento del Ministerio Fiscal, que les acusaba de apropiarse de bienes arqueológicos, como piedras talladas del paleolítico o restos de huesos, a sabiendas de su valor, para quedárselos o venderlos.

Para el magistrado, hay varias pruebas que apuntan a esa conclusión: habían estado otras veces en la cueva, tenían aficiones y contactos relacionados con el tipo de bienes expoliados, llevaban los 'instrumentos apropiados' para extraerlos del yacimiento y concentraron su actividad en los estratos más fértiles.

La sentencia considera también relevante para deducir que Diego G-C.D. y Santiago B.H. sabían con qué tipo de bienes estaban tratando el hecho de que, cuando fueron sorprendidos en el interior, habían clasificado 'perfectamente' las piezas que se llevaban.

El magistrado José Hoya razona que, con su actuación, los procesados destruyeron 'casi con total seguridad' restos arqueológicos pertenecientes al patrimonio público. Y en el supuesto más favorable para ellos de que no hubieran destruido nada, añade, sólo el trabajo de identificar los restos extraídos y devolverlos a su emplazamiento original 'implicaría un importante desembolso'.

El perjuicio económico que eso supone no ha sido calculado aún, por lo que el juez establece que la indemnización que tendrán que pagar los dos acusados por los daños que ocasionaron al patrimonio será fijado durante el trámite de ejecución de la sentencia.




Fuente: Terra.es



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