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Conoce las pinturas rupestres del Territorio del Norte de Australia

Bienvenidos al Louvre a cielo abierto, en el Top End del Territorio del Norte de Australia, para descubrir las antiguas pinturas rupestres aborígenes. Con la sucesión de generaciones los aborígenes crearon una unión fuerte e indisoluble con su tierra, construida sobre la base de la supervivencia y el respeto por la conservación de la naturaleza en un estado incontaminado, tal y como ha llegado a nosotros hasta ahora.

La historia aborigen está representada por numerosas rocas que conservan las costumbres cotidianas que se remontan a hace 40.000 años, entre Arnhem Land y Kakadu National Park.
Podréis admirar por ejemplo, pintado en la roca, el testimonio del primer contacto del hombre blanco con el pueblo aborigen en Nanguluwur o bien visitar Ubirr y sus pinturas rupestres, una etapa obligada para todo el que visite Kakadu, o también en Arnhem Land hacer un tour guiado para descubrir Nourlagie, una formación rocosa aislada que, desde hace miles de años, ofrece refugio a los pueblos aborígenes durantes las estación de los temporales.

El arte rupestre de Ubirr y Nourlagie es el mejor modo de descubrir la que era la vida de los propietarios originarios de estas tierras.

Después de pescar por la mañana, los hombres aborígenes volvían a sus tribus para refugiarse a la sombra de las rocas en las horas de mayor calor, y comenzaba la formación de los más jóvenes de la comunidad.

Los refugios situados debajo de las rocas hacían de aulas y sus muros pintados eran sus pizarras: las clases eran de biología, anatomía y economía doméstica, en función del botín de caza que se pintaba en las rocas y que constituía una nueva opción de alimentación disponible en la zona.
 
La técnica de pintura con ‘rayos x’ revelaba la estructura anatómica de las presas y los mejores cortes. Como alternativa, el protagonista de las lecciones era la figura del gran cazador Mabuyu, que según se cuenta castigó al que le había robado los frutos de su pesca separándole del resto de la comunidad, una sencilla lección que enseña que para cada culpa hay un precio que pagar.
La moraleja de la historia ayudaba a comprender lo que significaba cometer un delito.



Fuente: Expreso



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