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Castellón recupera l'Arquer de la Valltorta 70 años después para exhibirlo en Tírig

El Ayuntamiento leridano de Cervera aprueba en pleno ceder la pintura rupestre expoliada durante la guerra por cinco años.

Las pinturas rupestres del Barranc de la Valltorta recibirán próximamente a su anfitrión más esperado: l'Arquer de la Valltorta, pieza expoliada de la Cova dels Cavalls durante los años de la guerra civil, volverá 'a casa' después de un exilio que dura ya más de 70 años. Eso sí, el regreso es temporal. El Museu Comarcal de Cervera (Lleida), que exhibe la pintura rupestre desde hace décadas, ha iniciado el expediente para ceder por cinco años al Museu de la Valltorta de Tírig una pieza que se ha convertido, tras años de reivindicaciones, en todo un símbolo del patrimonio 'perdido' de la provincia.
El regreso de l'Arquer de la Valltorta culmina unas negociaciones que se iniciaron ya hace dos décadas, aunque según informaron fuentes de Cultura se retomaron hace un par de años con una consigna de máxima discreción que ni siquiera la existencia de un acuerdo plenario para iniciar la cesión de la pieza ha logrado quebrar. El acuerdo del pleno de Cervera, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Lleida el pasado junio para someterse a exposición pública y alegaciones, todavía no es definitivo. Quizás por eso, la Dirección General de Patrimonio guarda silencio sobre el fruto de unas negociaciones que nunca habían llegado a buen puerto. Hasta ahora. También en la Valltorta, donde debe exhibirse la reivindicada pieza, el director del museo, Guillermo Morote, opta por la cautela y asegura que no se ha recibido notificación oficial de la cesión. Nadie quiere que un paso en falso desbarate el callado trabajo de años y vuelva a provocar un enfrentamiento por el patrimonio entre Castellón y la localidad leridana que dé al traste con la posibilidad de que l'Arquer vuelva al barranco de donde fue robado hace 70 años.
Lo cierto, en cualquier caso, es que el camino de la cesión ya se ha iniciado, a la espera de que una aprobación definitiva permita comenzar a tramitar su traslado. El mutismo en torno al proceso, cuya resolución no ha sido siquiera comunicada al director territorial de Cultura, apenas permite conocer los detalles de la cesión que se pueden extraer del acuerdo plenario del Ayuntamiento de Cervera, adoptado el pasado 27 de mayo.
Esta resolución supone que el guerrero volverá a la Valltorta por el plazo de cinco años en régimen de comodato o cesión de uso, de forma que el consistorio leridano mantendrá en todo momento la propiedad de la pieza. El acuerdo establece también la posibilidad de prorrogar los años de cesión a la Valltorta y abre, según han recogido ya medios de comunicación leridanos, una vía de colaboración entre el museo de Tírig y el Museu Comarcal de Cervera. Su directora, Carme Bergés, ha justificado en estos medios la cesión de la pieza en que el arquero está «descontextualizado» dentro de la colección museográfica de la Casa Duran i Sanpere, el historiador y arqueólogo local que, precisamente, donó a Cervera la pintura rupestre. En estas mismas declaraciones, la responsable del museo catalán explicó que «ahora» en la Valltorta se dan las condiciones para su «correcto mantenimiento». Unas condiciones que no se daban hace una década, cuando la provincia de Castellón lanzó una ofensiva para recuperar el guerrero que acabó dándose de bruces con la oposición del Ayuntamiento de Cervera a perder una obra cuya propiedad acreditan desde el año 1934.
Patrimonio de la Humanidad
L'Arquer de la Valltorta forma parte de las pinturas rupestres halladas en la Cova dels Cavalls de Tírig en el año 1917 y, con ellas, es parte de la declaración de Patrimonio de la Humanidad formulada en 1998 por la Unesco para el arte rupestre levantino, la única declaración de este tipo con que cuenta la provincia de Castellón. Su desaparición del barranco de Tírig se remonta a los años 30, cuando, tal como recoge un documento descriptivo de la propia Conselleria, «con demasiada frecuencia sufrió agresiones y actos de vandalismo, la mayoría irreversibles». En el caso del arquero que ahora se recupera, fue arrancado con un taladro hace más de 70 años de la escena de caza, ahora incompleta, de la que forma parte y cambió de manos, pasando incluso por Francia, hasta recaer en las de Agustí Duran i Sanpere, que reconoció el valor de la pieza y decidió donarla para su conservación a Cervera. En 2001, con la remodelación de la casa natal del arqueólogo como museo, l'Arquer pasó a ocupar un lugar preferente en la exposición permanente del centro. Desde entonces, autoridades valencianas y catalanas han intentado llegar a un acuerdo que parece, por fin, haberse alcanzado.




Fuente: Las Provincias



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