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Las cuevas de Cantabria al descubierto

Se calcula que en el subsuelo de Cantabria existen más de 6.500 cuevas, lo que convierte a la región en un buen destino para los aficionados a la espeleología. Pero no es estrictamente necesario embarcarse en rutas de turismo de aventura para disfrutar de algunas de las que tienen mayor interés geológico o arqueológico.

Las cuevas con restos prehistóricos más conocidas son las de Altamira, que fueron las primeras de la zona en ser catalogadas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1985. Posteriormente, recibieron este reconocimiento otras grutas cántabras: El Chufín, Hornos de la Peña, las cuatro que entonces estaban abiertas en el Monte Castillo, El Pendo, La Garma y Covalanas.

A día de hoy, las cuevas de Altamira originales no se puede visitar, pero el museo que lleva su nombre muestra una réplica exacta del interior de la cavidad. En él se puede ver al detalle la bóveda de su segunda sala, considerada "la Capilla Sixtina del Cuaternario", un conjunto de pinturas polícromas que utilizan las formas de la roca para representar bisontes, ciervos y otros animales ya extinguidos. La reproducción se encuentra en un centro de interpretación cercano a Santillana del Mar, que da claves sobre la ocupación de las cuevas cántabras durante la prehistoria y de cómo era la vida en los diferentes periodos.

En el Monte Castillo, cerca de Puente Viesgo, se encuentra el segundo conjunto más importante de pinturas rupestres. De sus cinco cavidades, se puede entrar sin permiso especial a las de Las Monedas y El Castillo. Esta última, la más famosa, destaca por sus pinturas y porque en su vestíbulo está la secuencia de estratos geológicos más completa de Cantabria, con niveles que van desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Media.

En los últimos años, y con el arte rupestre de Altamira como reclamo, Cantabria ha apostado por desenterrar el potencial turístico de su mundo subterráneo, que va más allá de los vestigios prehistóricos.

Inaugurada en 2005, la cueva de El Soplao está situada en la Sierra de Arnero, cerca de San Vicente de la Barquera y Comillas. Esta cavidad resulta espectacular por sus inusuales y variadas formaciones geológicas, pero también es interesante por su pasado minero. La visita turística permite recorrer 1.500 metros en carro de mina y pasarelas, pero la parte explorada mide un total de 17 kilómetros. Para aquellos que quieran ver un poco más y estén en forma, existe la opción de hacer una ruta espeleológica de dos horas y media que muestra salas más profundas y sorprendentes, como las del Órgano o el Bosque.

Desde 2006 también está abierta al público la cueva de Cullalvera, cerca de la de Covalanas y del Parque Natural de los Collados del Asón. Se accede a ella a través de un camino que nace en Ramales y presenta una espectacular entrada de 28 metros de altura que se agranda en el interior provocando un juego acústico especial. En esta cavidad se encontraron restos cerámicos y aún se pueden ver pinturas rupestres que representan caballos y otros símbolos a una profundidad mayor que en otras cuevas. La organización ofrece visitas adaptadas para personas con discapacidad, y también da la opción de contratar rutas de espeleología.



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