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No es un altar rupestre, solo obra de la naturaleza

Mariano Serna, experto en el culto antiguo, afirma que el supuesto altar rupestre y observatorio astronómico de ‘La Barca’ es obra de la naturaleza y no del hombre, en contra de lo que se ha señalado.

Estas piedras están situadas dos kilómetros al sureste del alto del puerto del Pico, en la ladera sureste del altozano de La Mazorra, término municipal de Villarejo del Valle. Los presuntos elementos rituales son dos: una piedra caballera, ligeramente troncocónica, de casi dos metros de altura; y una gran lancha rectangular que la sirve de base, que presenta, casi todas en su parte este, varias decenas de pequeñas concavidades o cazoletas.

La opinión de Serna sobre ambos elementos es que “se trata tan sólo de una obra de la naturaleza, pues, aunque es curiosa, ningún testimonio da fe en ella de la actividad humana”.

Cazoletas
“Muchas de las pequeñas concavidades, con independencia de su tamaño, no son semiesféricas, como ocurre invariablemente con las cazoletas rituales y otras están extrañamente juntas –continúa-. Además, se encuentran otras de similares características por las rocas de los alrededores”.

En su opinión, “resulta esclarecedor, para el que lo quiera entender, que casi todas las supuestas ‘cazoletas rituales’ se encuentren en el tercio este de la lancha, precisamente el más horizontal de ésta”.

Por todo lo dicho, afirma Serna, el origen de estás concavidades es natural y “no hace falta ser geólogo para deducir que lo que ha propiciado tal concentración de boquetes en esa parte de la roca ha sido su horizontalidad de la peña, al permitir que el agua se remanse allí, y la acción de los hielos a lo largo de varias decenas de miles de años”.

La otra piedra
En cuanto a la piedra vertical, cree que, “por muchas especulaciones que se hagan, nadie podrá probar que presenta indicios de que el hombre haya puesto su mano sobre ella: ni para situarla en esa posición, ni para modificarla en forma alguna”.La única posibilidad de intervención del hombre que contempla es la colocación del canto que existe en el costado norte de la piedra vertical, el cual ayuda a subir a la lancha horizontal. “Pero igual de curiosas son las pequeñas lanchas que parecen calzar artificialmente, por el este, la gran laja horizontal y, con toda posibilidad, están allí porque la naturaleza así lo ha dispuesto”, añade.

“El que no se hayan encontrado en la zona restos arqueológicos (estructuras defensivas o de habitación, cerámicas, etc.) tampoco ayuda a defender la opinión de que los elementos en cuestión sean obra del hombre, sea cual fuese su finalidad –continúa-, y ello a pesar de los impresionantes refugios rocosos que existen en el lugar”.

Por todo esto, Serna concluye que los elementos de Villarejo del Valle “no soportan el mínimo rigor científico para ganarse el mérito de ser tenidas por rocas sagradas”.



Fuente: Aviladigital.com



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